Resumen
Desde el análisis de la perspectiva sociocultural30 del mundo postmoderno, la lectura puede convertirse en una verdadera experiencia humana y académica. En un mundo privado de prácticas propias, se vuelve necesario ejercitar y desarrollar estrategias vinculadas con la formación del
criterio personal para cuestionar el punto de vista de los discursos consumistas de los medios, la tecnología, la ciencia, las ideologías de poder.
Y luego, desde este juicio propio enfrentar a la globalización, a ese pensamiento unificador, que se identifica con el mercado. Resulta de interés vital, promover la lectura no desde el mandato vacío del deber de leer del que hablaba Noé Jitrik y que instalaba los procesos de lectura obligatorios
y aburridos en los sistemas educativos de América Latina, sino desde las estrategias de la lectura crítica que deben planificarse como una praxis que se cimienta en raíces emocionales, en la imaginación, en la pasión individual. Así, se definen los procesos de comprensión que emplean las
bases intelectivas del sujeto lector y las conexiones de estas con las situaciones reales en las que se realizan las prácticas. Es pues, un proceso de comprensión de diversas textualidades que se definen por la integración de teorizar la práctica y ejecutar la teoría, como lo propone Ángel Pérez Gómez (2010). De esta manera, el problema de la lectura crítica requiere el dominio de una serie de estrategias que están más allá del nivel de la decodificación literal y que, una vez adquiridas y desarrolladas, garantizan el logro de los objetivos de comprensión e interpretación en el estudiante universitario. En los últimos años, esta problemática ha llegado a las universidades y ha obligado a planificar espacios académicos para el desarrollo de estrategias que permitan alcanzar el ejercicio de la lectura crítica (León 2005, Jurado, 2008, Casanny, 2013).
criterio personal para cuestionar el punto de vista de los discursos consumistas de los medios, la tecnología, la ciencia, las ideologías de poder.
Y luego, desde este juicio propio enfrentar a la globalización, a ese pensamiento unificador, que se identifica con el mercado. Resulta de interés vital, promover la lectura no desde el mandato vacío del deber de leer del que hablaba Noé Jitrik y que instalaba los procesos de lectura obligatorios
y aburridos en los sistemas educativos de América Latina, sino desde las estrategias de la lectura crítica que deben planificarse como una praxis que se cimienta en raíces emocionales, en la imaginación, en la pasión individual. Así, se definen los procesos de comprensión que emplean las
bases intelectivas del sujeto lector y las conexiones de estas con las situaciones reales en las que se realizan las prácticas. Es pues, un proceso de comprensión de diversas textualidades que se definen por la integración de teorizar la práctica y ejecutar la teoría, como lo propone Ángel Pérez Gómez (2010). De esta manera, el problema de la lectura crítica requiere el dominio de una serie de estrategias que están más allá del nivel de la decodificación literal y que, una vez adquiridas y desarrolladas, garantizan el logro de los objetivos de comprensión e interpretación en el estudiante universitario. En los últimos años, esta problemática ha llegado a las universidades y ha obligado a planificar espacios académicos para el desarrollo de estrategias que permitan alcanzar el ejercicio de la lectura crítica (León 2005, Jurado, 2008, Casanny, 2013).
| Idioma original | Español |
|---|---|
| Número de páginas | 14 |
| Publicación | Revista de Humanidades PUCARA |
| Estado | Publicada - 1 ene. 2019 |
Palabras clave
- Literacidad
- Lectura crítica
- Comprensión sociocultural
- Estrategias lectoras
- Investigación-acción
Citar esto
- APA
- Author
- BIBTEX
- Harvard
- Standard
- RIS
- Vancouver